Hábitos con GPS

¿Ya nos sigues?

Te levantas temprano para ir al gimnasio sin falta. Pero tu escritorio es un caos permanente. Eres puntual en el trabajo, pero procrastinas en tus proyectos personales. Mantienes una rutina constante de lectura pero no logras comer saludable toda la semana.

¿Te suena familiar? Aquí está lo que nadie te dice: no somos igual de disciplinados en todo lo que hacemos. Y eso no te hace débil, te hace humano.

De dónde viene tu disciplina

Mucho de lo que sabemos sobre disciplina lo heredamos. Nos disciplinamos por inercia, mimetizándonos con las rutinas de nuestros cercanos. Copiamos los hábitos de nuestros padres, adoptamos los ritmos de nuestro entorno, absorbemos las costumbres de nuestra cultura.

También nos disciplinamos por obligación. Los horarios genéricos del trabajo. Las costumbres forzadas en entornos sociales. Comportarse de tal manera. Creer tales cosas. Cumplir expectativas ajenas. Mucha de esta disciplina no la elegimos, simplemente la recibimos como un software preinstalado.

Y aquí está el problema: Aprendemos formas, no fundamentos. Imitamos procesos, no los creamos. No estamos acostumbrados a tomar la iniciativa, seguimos pasos y reglas de alguien más al mando, no nos sabemos al tanto ni a cargo de lo que necesitamos. En tanto que, para una buena autodisciplina que nos lleve a cumplir nuestras propias metas, debemos reconocernos responsables de desarrollar, reforzar, gestionar y dirigir las habilidades adecuadas para impulsarnos a tales resultados.

Estas rutinas se basan en un autocriterio que pocos tenemos la oportunidad de construir en etapas tempranas de nuestra vida. ¿Qué queremos? ¿Con qué habilidades ya contamos? ¿Cómo podemos usarlas y conseguirlo? Por ello que nos es difícil tomar las riendas de nuestros proyectos personales. No hemos desarrollado esa capacidad de autoconocernos ni esa destreza para autoorganizarnos.

Y esta carencia de autocriterio explica por qué, cuando finalmente intentamos construir nuestra propia disciplina, descubrimos que no fluye igual en todas las áreas.

Pero aquí está lo interesante: ese vacío de autocriterio no es permanente. En la medida que nos independizamos y enfrentamos nuestras propias decisiones, empezamos a construir nuestro propio sistema de valores. Ahora bien, estamos aprendiendo desde cero, y como todo aprendizaje, empieza siendo desigual. Y al hacerlo, descubrimos lo inevitable: no podemos ser igual de disciplinados en todo, porque no todo nos importa igual. Y eso, lejos de ser un defecto, es la llave a una disciplina más madura y sostenible.

La evolución natural

Entonces, ¿cómo se construye ese autocriterio que nos faltaba? Con el tiempo. En la medida que nos independizamos y tomamos nuestras propias decisiones, empezamos a dar preferencia a cosas que nos gustan, que nos motivan, que nos interesan y nos ilusionan. Cosas que ambicionamos. Cosas que necesitamos. Y de ahí surgen los diferentes niveles de compromiso que otorgamos a las distintas actividades que realizamos.

Ahí nace tu disciplina selectiva. Y es completamente natural.

La disciplina selectiva no significa que eres indisciplinado. Significa que eres humano con recursos finitos. Y la clave está en usar esos recursos donde generen mayor impacto, no en dispersarlos intentando ser perfecto en todo.

Eres disciplinado en el gimnasio porque amas cómo te sientes después. Pero no logras serlo con la alimentación balanceada porque tu dependencia emocional con cierto tipo de comida es más fuerte que tu interés en comer saludable. Te comprometes con tu trabajo porque tu identidad profesional importa, y tus compromisos financieros lo requieren. Pero no conectas con organizar tu casa porque, honestamente, no es tu prioridad emocional.

Y está bien. No eres un robot programado para ejecutar todas las áreas de tu vida con la misma intensidad. Eres una persona con recursos finitos, energía limitada, e intereses específicos.

Por qué la selectividad es estrategia

Intentar ser igual de disciplinado en todo es la receta perfecta para el agotamiento. No puedes ser disciplinado en todo. Debes aprender a elegir tus batallas. Refuerza las áreas de mayor impacto, valor e importancia en tu vida, por ejemplo, si tu salud física es no-negociable, ahí sí vale la pena construir sistemas. Si tu crecimiento profesional es prioritario, enfoca tus estrategias ahí.

Identifica todas aquellas donde necesites echar mano de tus hábitos poderosos haciendo uso de tus sistemas de recompensa y productividad. Cuestiona la relevancia de las actividades que parece que arrastras cuesta arriba ¿Cuál es el valor detrás del esfuerzo?

La disciplina selectiva no es una condena que te limita, es una oportunidad para poner a prueba y reforzar tus habilidades estratégicas. Hay que reconocer que tienes áreas donde la disciplina fluye de forma muy natural y áreas donde se requiere de un compromiso consciente. Ello no quiere decir que tu esfuerzo tendrá que ser heróico e inestable, puede ser sistemático y ello lo volverá consistente.

Para eso, tu primer paso es reconocer en dónde vale la pena implementar esas estrategias conscientes, dónde podemos dejar que fluya nuestro comportamiento automático sin que ello nos lleve a la frustración, al conformismo y al caos. Y dónde no vale la pena poner al límite nuestra voluntad y resistencia.

Pregúntate honestamente: ¿En qué soy fácilmente disciplinado y qué me impulsa a sostener este nivel de compromiso? ¿Qué cosas en el día, áreas en mi vida, me cuestan más mantener constantes en mi nivel de compromiso y responsabilidad? ¿Qué hay detrás de esta falta de interés o esta actitud evasiva? ¿Cuál es el impacto de estas variaciones en mi comportamiento?

La honestidad como punto de partida

Sé brutalmente honesto sobre dónde eres disciplinado y dónde no. Sin culpa. Sin compararte con otros. Solo observa tu actitud, tu comportamiento a lo largo del día en tus diferentes actividades.

¿En qué áreas fluye tu disciplina sin esfuerzo? ¿Cuáles son los motivos detrás de ese interés genuino? Esas son tus fortalezas naturales. Protégelas, refuérzalas. Utiliza tales intenciones aspiracionales, propósitos y habilidades para reforzar tus sistemas de productividad.

Ahora bien, ¿Dónde luchas constantemente? Ahí tienes dos opciones: o decides que vale la pena utilizar tus sistemas de refuerzo, por que es un objetivo que te beneficia de alguna manera, o aceptas que no es tu prioridad, que no te genera ningún valor, y dejas de castigarte por ello, dándole su merecido lugar en tu lista de prioridades.

Nunca es tarde para empezar a construir hábitos y estrategias de disciplina donde lo necesites. Ni es pronto para cambiar rutinas heredadas que ya no te sirven.


Actúa HOY

1. Mapea tu disciplina actual
Haz dos listas: “Donde soy disciplinado” y “Donde no soy disciplinado.” Sin juicio, solo observa patrones, motivos, intenciones.

2. Identifica el origen
Por cada área disciplinada, pregunta, ¿Es por inercia, obligación, o elección genuina? Marca cuáles son heredadas vs. construidas.

3. Evalúa el valor real
Por cada área donde luchas: ¿Realmente me importa o siento que “debería” importarme pero no tengo claro para qué? Sé honesto.

No necesitas ser disciplinado en todo. Necesitas ser estratégico sobre dónde usas tus hábitos poderosos y estrategias de disciplina.


Do you want to know more about habits?/ ¿Quieres saber más sobre hábitos?

Get to know us!/ Conócenos!

Build powerful habits that drive your professional and personal growth.Identifica la raíz detrás de esas emociones conflictivas, redirecciona toda esa frustración con acciones más conscientes. Llibera tu potencial!
Identify the root cause of those conflicting emotions, and redirect all that frustration with more conscious actions. Unleash your potential!
Construye hábitos potentes que impulsen tu crecimiento profesional y personal.

El Piloto de tu vida / The Pilot of your Life

Renueva tu vida y tu carrera con hábitos poderosos!/ Boost your life and career with powerful habits!

El monstruo que habita en mi se llama ansiedad

Gánale la batalla al estrés y la ansiedad, redirecionando tus rutinas destructivas!

Cada vez somos más los que retomamos el control de nuestras vidas. ¿Qué esperas!?

Vive tu vida con plenitud y propósito, consciente de tus hábitos y en control de tus emociones.

Testimonios!/ Testimonials!


Discover more from Hábitos con GPS

Subscribe to get the latest posts sent to your email.

Rate/ ¿Te gustó?

Rating: 5 out of 5.

¿Quieres saber más sobre este tema? Deja un comentario

Leave a Reply

Discover more from Hábitos con GPS

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading

Discover more from Hábitos con GPS

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading