Al igual que cuando vamos con un nutricionista y nos pide documentar cada cosa que nos comemos durante el día, o cuando nuestro asesor financiero nos pide revisar uno a uno nuestros gastos. La autoevaluación de hábitos consiste en hacer un listado honesto de cada actividad y rutina que realizamos durante el día.
Así como los gastos hormiga o los snacks escurridizos, los hábitos destructivos son escapes, en muchos casos, inconscientes, de tiempo y energía.
Algunas costumbres son tas pequeñas pero tan recurrentes, que aunque pasan desapercibidas, igual su efecto resulta potente en nuestro desempeño.
Sólo hasta que somos conscientes de estas fugas, podemos hacernos responsables de tales actos y sus efectos.
Comienza tu día identificando una cosa ¿Qué objetivo o metas persigues hoy? De ahí que puedas evaluar, una a una, cada rutina y su supuesta intención. Vincula el resultado que obtienes de cada actividad con tu meta u objetivo, ¿Realmente te agrega algún valor? Si es así, construye tu agenda, sino, redirecciona tus acciones.
No todo lo que ponderamos como valioso, da frutos tangibles o resultados productivos. Algunas rutinas o costumbres producen beneficios espirituales, físicos, o emocionales. Estos no deben menospreciarse, pero igual vale la pena reconocerlos y cuestionarlos, ¿qué estamos trabajando con ellos? ¿hacia dónde nos estamos dirigiendo?.
Distinguir si una actividad resulta útil o no, depende cuán claro tengamos nuestros objetivos, y aquí me refiero tanto a las aspiraciones profesionales, como personales.
Ahora bien, más allá del efecto, o rendimiento que planteamos obtener de dichos objetivos, la importancia de lo que hacemos durante el día, se sustenta, según su propósito detrás.
Sólo si existe coherencia entre lo que hacemos y la razón por la cuál actuamos, seremos capaces de tomar decisiones asertivas respecto a las rutinas que debemos procurar, y las que deberíamos limitar o reencauzar.
Sólo si existe sinergia entre lo que pensamos, sentimos, y hacemos, seremos capaces de consolidar nuestra actitud en pro de lo que queremos conseguir, a pesar de la adversidad.
Estas discordancias suelen reprimirse o minimizarse por no considerarse importantes en torno a nuestras responsabilidades tangibles en el trabajo o la escuela, y por desconocerse sus efectos. Sin embargo, la acumulación y desatención de estas inconformidades, no hacen más que desestabilizar nuestro estado anímico, desenfocar nuestra atención, cuestionar nuestras capacidades y limitar nuestro potencial.
Si bien, procrastinar, es el hábito destructivo más famoso de la era, su causa va mucho más allá de un problema de actitud como la apatía, o de disciplina como el desinterés. Las rutinas de procrastinación son comúnmente, la salida de emergencia que resulta de estos conflictos emocionales.
Es imperativo lograr congruencia entre lo que pensamos y lo que expresamos, así como lo que hacemos y sentimos, de esta manera aclaramos nuestro panorama de oportunidades, intereses, y desarrollo, de lo contrario viviremos en conflicto entre lo que queremos lograr, en duda de lo que somos capaces, e inconformes con lo que conseguimos.
El verdadero problema, además de identificar a estos agentes que disparan la fluctuación motivacional y frenan nuestro desempeño, es aprender a gestionarlos antes que ellos nos controlen a nosotros, provocando fuertes dependencias.
La introspección profunda y sincera, nos permite exponer nuestras ‘cartas’ sobre la mesa, y con ello me refiero tanto a aspiraciones, expectativas, habilidades, miedos, sueños o metas, fortalezas, y rutinas.
Definir, con determinación, lo que queremos, esclarece el mapa de lo que podemos hacer para conseguirlo. Saber cuáles serán nuestros propios retos a vencer, nos ayuda a plantear acciones de soporte para, en caso de caer en viejos hábitos, no perder de vista nuestro objetivo y su propósito detrás.
Este esfuerzo es constante, requiere de flexibilidad y apertura para dar pie al fallo, al aprendizaje y al ajuste continuo de estrategias de acción. La disciplina surje desde nuestra actitud de compromiso y hacia nuestras metas. La motivación prevalece según nuestra verdadera intención de realización.
Do you want to know more about habits?/ ¿Quieres saber más sobre hábitos?
| Build powerful habits that drive your professional and personal growth. | Identifica la raíz detrás de esas emociones conflictivas, redirecciona toda esa frustración con acciones más conscientes. Llibera tu potencial! Identify the root cause of those conflicting emotions, and redirect all that frustration with more conscious actions. Unleash your potential! | Construye hábitos potentes que impulsen tu crecimiento profesional y personal. |

Leave a comment